Primer encuentro con el Samsung Galaxy S9

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Estuve jugando brevemente con el Galaxy S9 que Samsung presentó ayer en esta ciudad, como antesala al Congreso Mundial de Móviles que comienza hoy y termina el jueves ( y donde ya hubo anuncios de Huawei, Alcatel, LG, Nokia y más ). Van aquí unas impresiones sobre el teléfono con el que la compañía quiere subir la vara de lo que considera un smartphone de alta gama.

En breve, para los que no quieren leer tanto: es un avance respecto del Galaxy S8, sobre todo por la cámara, aunque no es una revolución; falta probar la cámara fuera de la sala de exposición para ver si cumple con lo que promete. En mayo llega al país.

Mismo diseño

Primero, lo obvio: el Galaxy S9 es casi idéntico a su antecesor. El diseño está más pulido, sobre todo por la reubicación del sensor de huellas digitales (ahora debajo de la cámara, más fácil de alcanzar con el índice, sobre todo en el S9+). La pantalla es la misma: mismo tamaño y resolución, y -dentro de las limitaciones de juzgarlo en un rato en una sala de exposiciones con luces cambiantes- de la misma intensidad, aunque Samsung dice que mejoró su visibilidad a la luz del sol. Habrá que esperar a marzo ( o mayo, en la Argentina) para comprobarlo.

Sigue siendo un teléfono hecho con dos paneles de vidrio unidos a una estructura de metal; sigue siendo un imán para las huellas digitales, sigue siendo levemente resbaloso, sigue entrando con mucha comodidad en la mano (aunque es apenitas más grueso: 8,5 mm contra los 8 mm del Galaxy S8. Sobre todo el modelo de 5,8 pulgadas. El S9+ (6,2 pulgadas) es, inevitablemente, más grande, y para algunos resultará molesto, pero al menos ahora el sensor de huella dactilar está en un lugar más cómodo. Los cuatro colores elegidos por la compañía son muy lindos, aunque eso, evidentemente, depende de cada uno.

El procesador interno es más poderoso, el S9+ tiene más RAM (6GB contra los 4GB del S9 pequeño), pero eso ya no es notorio al momento de navegar por el equipo o cargar aplicaciones; la diferencia con la velocidad de carga del S8 es muy sutil. Y salvo que la compañía haya logrado algún avance desconocido, es probable que la autonomía sea la misma: tienen la batería, de 3000 o 3500 mAh, según el modelo.

El Galaxy S9 toma el sensor de iris del Galaxy S8 y lo combina con el reconocimiento facial normal bidimensional para ofrecer algo más veloz y un poco más seguro que su uso por separado (el sensor de iris es confiable, pero requiere elevar el teléfono; el reconocimiento facial estándar puede vulnerarse con una foto). No es un sistema tan sofisticado como el del iPhone X, que hace un escaneo tridimensional del rostro del usuario ( que tendrá su correlato en Android este año), pero Samsung insiste en que su uso, combinado con la huella dactilar, es suficientemente seguro. No es tan práctico como el Face ID de Apple; sospecho que la mayoría de los usuarios usará la huella dactilar y ya.

El teléfono mantiene el puerto de carga rápida USB-C, carga inalámbrica, el conector de audio analógico, y la posibilidad de expandir la memoria interna (64, 128 o 256 GB de almacenamiento) con una tarjeta microSD. También sigue siendo resistente al agua y al polvo (IP68).

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